martes, 1 de febrero de 2011

Relatos breves - Tema: suicidio

Ana y el arquitecto revisaban la bañera de su hermana Eloísa. Una mancha irregular la bordeaba, dando un aspecto horrendo a ese ambiente tan bien decorado, en el que destacaba una colección de muestras de perfumes, sobre repisas de cristal.

El mármol travertino es muy poroso; no había sido una buena elección para el piso, tendrían que cambiarlo. Él sugirió usar algún limpiador, pero ninguno había funcionado: las manchas de sangre no salen. Habían intentado quitarlas durante meses.

Ella la encontró un lunes en la bañera, con cortes en las muñecas. En su laptop se veía un video en el que aparecían su novio y su mejor amiga.

Caracteres con espacios: 629

lunes, 31 de enero de 2011

Fiesta suspendida

Según sus palabras, a Patricia ya “no le interesaba el final de la película”. Su familia no iba a celebrar sus 15 años: su papá apostó el dinero y lo perdió. A su casa llegó la quiebra. ¡Qué cantidad de invitaciones se mandaron, qué locura! Quedarán para el recuerdo.

Se encerró en su cuarto. Puso un disco de su DJ preferido: 72 minutos de música que no se iba a acabar. De algo le iban a servir las pastillas de colores que le dio un amigo de su hermana y que guardaba para un momento cumbre. Para escapar sin problemas, a pesar las paredes. Para flotar, a pesar de lo cargado de la realidad. Cada color, un escalón. Cada sorbo, un tramo.

Patricia se dejó ir, y con ella flotó esa vergüenza familiar que le daba náuseas.


Ejercicio narrativo. 720 caracteres.

Ahora vivo

Y allí está de nuevo; sombra incesante, apegada al deseo de no ser. Se ha apoderado de mí estos últimos años. Quizás encontró en esta mente y cuerpo la estación perfecta.
Intento resistir para que esta fuerza colosal no se apodere de mi alma. Sombra que lucha con mis pensamientos día y noche. Mi resistencia no ha sido valiente como para detener sus intenciones. Al contrario, minuto a minuto sombra se engrandece y cobra vida cuando se enfrenta a mi deseo de eliminarla.
Pero hoy llegó la noche, me acompaña un riguroso cabernet sauvignon, sombra y yo conversamos. Confrontaba lo que por muchos años evadía, se sienta conmigo en la mesa y me susurra: -¡Duele!, y ese dolor hay que vivirlo-. Siento cada respiración en mí, me fundo en el tanino del vino tinto. Mientras tanto, mi angustia se suicida; no encuentra espacio ante la experiencia de vivir el dolor.

Alessandra Ramírez G.

domingo, 30 de enero de 2011

Obediencia

Amanda siempre ha sido una niña alegre y obediente. Pero la muerte de su madre, ocurrida hace apenas un mes, la ha hecho cambiar.

Es el sujeto perfecto. Estoy segura que su tristeza ayudará a mi propósito. Le susurro al oído. Creo que la convenzo de poner fin a su tristeza y soledad.

Amanda entra a la habitación de su madre y cierra la puerta. Camina hacia la mesa de noche. Ve el frasco de pastillas que su mamá solía usar para dormir. Se sirve un vaso de agu y entre sorbo y sorbo, ingiere las pastillas. Una, dos. Veinte, veinticinco.

La llamo. Y obediente, la niña se recuesta en la cama de su madre. He cumplido con mi tarea. Me llevo otra alma. Esta vez por voluntad propia.

690 caracteres, incluyendo espacios.
Autora: Jeanette Salvatierra

miércoles, 26 de enero de 2011

Suicidio - Relato

Las olas se estrellaban con fuerza contra el malecón, levantando montañas de espuma. Su ronco rugido terminaba en un silbido apenas audible, mientras el mar se retiraba de nuevo a sus dominios lamiendo la arena.

Aquella mañana, lamía algo más: un vestido rojo, unos pies pequeños, una melena negra.

A Sandra la encontró un deportista, quien dio aviso a las autoridades. El forense encontró en su mano una nota, en la que aún se podía leer: “No puedo más”.

Su esposo acudió a la morgue a reconocer el cadáver. Estaba desolado. No sospechó que su depresión la llevaría a quitarse la vida.

Irene de Santos